Hace días termine de leer el libro El verbo de las culturas: Descubre cuál es tu verbo”, y me hizo pensar en un verbo que nos describa como mexicanos. Entonces me puse a pensar en cual seria ese verbo y si bien lo sabemos, todos somos distintos entre sí, y claro que se vale imaginar en lo que es evidente y en lo que nos gustaría que predominara. Comer, transar, abusar, ayudar, chingar, aguantar, crear, traficar, besar, escapar, robar, reír, asesinar, regalar, trabajar, tolerar… Y de las palabras que mas me llamo la atención que algunos de mis compañeros sienten que describe al mexicano, fue “aguantar” y ahora si que nos quedo como anillo al dedo porque los mexicanos aguantamos, aguantamos y aguantamos. Y lo digo porque somos sobrevivientes constantes de una país que  intenta morir a diario, pero es fuerte y se levanta todos los dias.

Cuando Juan Pablo II vino a México en 1990, yo aun no nacía pero sé que les habló a los católicos desde un balcón de la Basílica de Guadalupe: y les dijo… “México sabe bailar, México sabe rezar, México sabe gritar…” ¿Se acuerdan? Creo que le faltó decirnos: “México sabe aguantar”… Los mexicanos hemos sufrido abusos, frustraciones y la chinga de chingarnos, y no nos hagamos güeyes, hay mexicanos que tienen como deporte nacional el chingar al prójimo.

Hay quienes dicen “Prefiero no ver las noticias, porque no quiero deprimirme”. ¡No mamar! La violencia está imparable, hasta los baches generan violencia, los muertos se multiplican, el feminicidio crece, los gobiernos quieren volver la corrupción en normalidad, el dinero está en manos de pocos y la pobreza en la vida de millones. ¿Por qué? Porque seguimos aguantando, ignorando y haciéndonos pendejos. Los peatones se agarran a golpes con los automovilistas; los niños prefieren el dinero del narco al conocimiento en una escuela; el Presidente pide perdón, y gasta un chingo de gel en su copete, mientras miles están en la cárcel por delitos que ni siquiera cometieron; basura por aquí, impunidad por allá. Nadie respeta las reglas, porque violarlas es sinónimo de ser un chingón en un país sin consecuencias. La revolución mexicana; al rico lo hizo pobre, al pobre lo hizo pendejo, al pendejo lo hizo político, y al político lo hizo rico. Y así se siguen cambiando mentes, comprando ideas y enterrandolas para no cambiar esta cultura aguantadora. Please, hagamos que aguantarnos no se haga costumbre.

diegoo

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