No sé si les pasa lo mismo que a mí, pero la edad me produce una pequeña incertidumbre, que cada año cumplido se convierte en un recuento de planes para llevar una vida más relajada y productiva. Algunos dicen que “la vida empieza a los cuarenta”, esa es una frase que me ha parecido siempre de lo más enigmática, que cuando era chamaco y la escuchaba, me decía muy preocupado… Qué rayos tengo que hacer para romper con ese dicho. Y es que a esa edad iba a la secundaria, y pensaba que lo vivido en ese momento era lo máximo, y podría ser que sí, pero la verdad es que lo bueno, llega después. Y pasan los años, y uno se emociona pensando en que sigue, y que podemos hacer diferente y es ahí donde unos crecen con gusto. Pero bueno, de lo que si uno no se emociona mucho, es en pensar en cómo seremos después de los cuarenta, claro, si no nos cuidamos… que-si-la-panza-la-calvicie-las-canas-la arruga… y no quiero decir más cosas.

Un día tomando un café, escuché a una pareja decir una frase que me desconcertó… “Los sesenta, son los nuevos cuarenta”. Casi me desmayo porque he venido analizando una frase en mi vida más de 20 años. ¿Qué significará? ¿Qué ahora a esa edad uno descubre finalmente para qué nació?, ¿que la energía vuelve en la sexta década?, Entonces me dije que esa expresión que había escuchado tanto se refería a una generación, como la de mis padres, que por ejemplo, a los veinte años ya estaban casados y con hijo. Creo que lo hacían a sabiendas de que, para cuando cumplieran los cuarenta, sus hijos ya podrían volar por si solos y se estarían preparando para empezar su vida de los cuarenta. Debe ser sensacional verse libre de las responsabilidades y tener aún la energía. Sin embargo, en mi generación, y amigos de generaciones más altas las cosas están ocurriendo de otra manera, las cosas se han retrasado. Sin duda, el estilo de vida a dado un giro drástico, negativo y positivo a la vez, y no me refiero a la vida en familia. Si algo tenemos claro es cómo han cambiado desde hace años la opción de casarse, tener hijos y que ese sea el camino de la “felicidad”. Hoy en día las nuevas generaciones, estamos en constante cambio, unos más rápidos que otros, y tomamos caminos que nos parecen correctos y paramos y volvemos a empezar, y volvemos a trazar otros caminos, hasta descubrir cuál es el bueno.

Las decisiones que tomamos en la vida, son lo que construyen el camino y la dirección de donde estaremos en algún momento. Cuando se habla de que la vida empieza a los cuarenta y que los sesenta son los nuevos cuarenta, es un decir de que ya han tomado una nueva dirección sus problemas, sus éxitos, su vida amorosa, el trabajo, la familia, los amigos y sin duda el amor propio. Desde jóvenes hay que poner límites a todo, para darle lugar a otras opciones que podemos desempeñar y no estar siempre en el mismo sitio. La vida no tiene caducidad, pensar en eso, es egoísta, pero si hay un momento para todo, que nos hace ser de más productividad. La vida no empieza a los cuarenta y los sesenta tampoco son los nuevos cuarenta, la vida empieza todos los días y tarde o temprano renacemos de las cenizas, cuando nos sentimos caídos. Cada año tiene un encanto y cada día tiene un objetivo.

 

 

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