diego (1)

Mis papás: ambos con una personalidad muy diferente, inteligentes, buenos consejeros, protectores, sobresalientes en todo lo que hicieron en su vida, pero sobre todo, independientes. Los dos, a su estilo y cada uno por su lado en lo que han emprendido, han sido mis guías, y sin duda, el pilar para querer seguir haciendo las cosas que siento que no puedo, dándome fuerzas para no querer colgar los tenis antes de tiempo.

Mi mamá: una mujer de un carácter voluble, pero gritona, una mujer rápida, pero dramática, la mejor operadora que conozco (no de telefonista, sino de operar la vida), la más autónoma, la más independiente y una gran interiorista. Mi papá: un hombre igualmente fuerte, pero extremo, deportista, de personalidad dura, sensible, sensato, reservado y un gran amante de la naturaleza.

Hoy pensaba en el momento en que todas esas características se vayan desvaneciendo, y aunque algunas aún seguirán brillando, otras se atenúan con el paso del tiempo. Tal vez ya no tengan la misma energía, ya no tan radicales y exigentes como antes. Y entonces, es necesario más apapacho, atención, contención y cuidados. Pero ahí están y siguen siendo tu papás, y el amor y el cariño ahí sigue, pero ya no son los mismos y eso nos confronta con nuestra vejez y nuestro propio cambio.

Nunca habían pensado ¿Por qué es tan duro verlos cambiar, crecer y envejecer? ¿Por qué hay un lado que nos llena de ternura, compasión, y otro que nos provoca hasta enojo, coraje, miedo y a veces, hasta ganas de no estar y escucharlos que les duele algo?

Y es que si lo pensamos bien, nadie nos prepara para esto, porque así como nos enseñaron a caminar, a nadar, andar en bici y a manejar un coche, ¿por qué fregados no nos enseñaron a manejar su vejez, y todo aquello que conocías de tus papás y que hoy ya no es igual? Duele y da miedo, porque creo que en la parte más profunda de nuestro ser, de nuestro niñito interior, quisiéramos que regresaran, quisiéramos volver a ver lo familiar, lo que conocimos, lo que nos marcó, lo que siempre era o es y que hoy existe de forma diferente. Y entonces te cae el veinte de que probablemente ellos ya te necesitan más a ti que tú a ellos. 

diegoo

 

 

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