No me van a dejar mentir pero se que todos queremos ser felices. Queremos estar bien, tener paz, buena salud, buenas relaciones, triunfar, pero lo que a casi nadie nos enseñan es que estas cosas no son algo que “sucede solo por que sí”. No es que un día despertemos y por arte de magia nuestra vida esté llena de cosas lindas.

Si no entendemos que gran parte de la respuesta en la vida, está en nosotros, en nuestros actos, en el trabajo que nos proponemos día con día, y hacemos una total reflexión sana y profunda para cambiar las conductas que no cooperan para nuestro bienestar. No importa lo que hagamos, los resultados nefastos se repetirán una y otra vez.

Haz fácil lo que quieres lograr
Es decir, si sabes que tienes una maldita debilidad por los chocolates, no tengas una mega caja en tu casa. Bajale a lo que no te hace la mejor versión de ti mismo… y es que ¿de verdad quieres hacer ejercicio? No te inscribas en un gimnasio del otro lado de la ciudad ni te metas de golpe a un maratón cuando jamás has corrido.

Júntate con personas que tienen hábitos que tú quieres tener
Esto seguro te lo decía tu abuelita con el clásico: “ay, esos amigotes tuyos no me gustan nada”. Los hábitos se pegan, por eso en un grupo de chelas y dominó, no vas a agarrar el hábito de nadar en las mañanas, ni vas a agarrar cinturita en una clase de repostería.

Siempre bien descansadito
El hábito básico por excelencia es dormir suficiente, si no está muy canijo tratar de lograr otros hábitos nuevos si traes la pila hasta abajo.

Aguas con los premios
Si eres de los que necesitan recompensas por su esfuerzo, que sean para fortalecer tu hábito. Por ejemplo, si corriste todas las mañanas durante un mes y te quiere recompensar, no es lo mismo comprarte unos tenis nuevos o unos audífonos padres para poder correr con tu música, que ponerte una jarra para celebrar.

¿Salto al agua o poco a poco? Depende de ti
Hay gente que tiene que aventarse a lo grande y otros que prefieren ir poco a poco. Los pasitos chiquitos pueden ser muy útiles, especialmente cuando estamos tratando de hacer algo que parece muy agobiante (bajar 40 kilos, dejar de fumar). Para muchos, ver que pueden dar el primer paso, aunque sea chiquito, los motiva a seguir adelante.

Mañana no va a estar mejor
El mejor momento para empezar cualquier cosa es justo ahora. Un día cualquiera dices: “voy a clases de yoga cuando tenga tiempo libre”, y después de tres años te das cuenta que ese momento jamás llegó.

¿Fuera de golpe o a pasitos?
Hay personas que pueden dejar de fumar de la noche a la mañana, porque con ellos es todo o nada. La abstinencia elimina el drama y el debate: ya sabes que no comes o haces X cosa. Pero esa estrategia no funciona para los moderados, esas personas que pueden tener un chocolate guardado en el escritorio y comer un pedacito cada día, ellos necesitan ir poco a poco.

¿Quieres que alguien tenga un buen hábito? ¡Pégaselo!
Tus hijos no van a ser unas devoradoras de verduras si tú te la pasas comiendo tacos de buche con cuero.

¡Ánimo, no te rindas!

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