Por Daniela Bosch

Antes de este virus mamás o papás que peleaban con los críos para que se separaran de la tablet, celular o cualquier dispositivo electrónico robainfancias… ¡y pum! El covid-19 volteó todo y ahora resulta que le tenemos que rogar a los niños para que se conecten a una pantalla y a internet para tomar sus clases y aprendan, pues, lo que se pueda.

Y es que, aunque bien dicen que los niños se adaptan fácilmente a las situaciones y aprenden de todo, no podemos dejar de lado los beneficios de ir a la escuela, desde trabajar en equipo y hacer amigos, hasta tener que confrontar al bully del salón que les quiere quitar el lunch.

Es decir, ese conocimiento empírico, que se basa en las experiencias del día a día, y les da habilidades sociales, en casa definitivamente no puede ser igual.

Para hablar más a profundidad sobre este tema, entrevistamos a Vivian Lan Agami, directora del SingularityU Mexico Summit, una iniciativa para impulsar a México a través de la colaboración, para construir una cultura de innovación y emprendimiento.

PARA EMPEZAR… ¿QUÉ SON LAS HABILIDADES SOCIALES?

Las habilidades sociales son conductas, emociones y hábitos que nos ayudan a tener una comunicación eficaz con las personas que nos rodean y así funcionar en el mundo en el que vivimos. Estas forman parte de los conocimientos empíricos que adquirimos en la vida diaria, y por lo tanto, la familia y la escuela son las principales instituciones en donde las aprendemos pero, ¿Qué pasa cuando los niños no pueden ir a su salón de clases?

“Debemos comprender que la escuela es una parte fundamental para la vida de los niños, pero no es el todo y los padres también somos responsables de que ellos aprendan ciertas habilidades sociales en su propia casa”, aclaró Vivian Lan, para que no entremos en pánico porque nuestros hijos no van a la escuela.

Lo malo es que, de acuerdo con muchas investigaciones científicas, los efectos psicológicos del abuso de la tecnología digital en niños también influyen directamente en que sus habilidades sociales y su autoestima puedan verse afectadas y pueden volverse más solitarios. Aunque literalmente el internet les permite conectarse con el mundo, esta herramienta no los hace percibir, presenciar o sentir miles de vivencias con las que se topan al salir a la calle.

SEÑALES DE QUE ALGO NO ANDA BIEN CON LAS SOCIAL SKILLS DE TU CRÍO

Aunque dependen mucho de la edad y de la personalidad, hay ciertos aspectos que nos pueden ayudar a detectar focos rojos en las habilidades sociales de nuestros hijos tras llevar meses encerrados:

  • Es cada vez más penoso
  • Se pone de malas si tiene que compartir sus juguetes No puede participar en sus clases en línea
  • No le gusta contar cuentos en voz alta o hacer juegos de roles (jugar al doctor, astronauta, etcétera)
  • Le da pavor salir a la calle
  • Ya puede hablar fluidamente, pero le cuesta trabajo continuar con una conversación
  • Cuando se enfrenta a problemas de la vida diaria (por ejemplo, que se le olvide la tarea), entra en crisis y no sabe cómo resolverlos

S.O.S.

Claramente todo esto no lo explicamos para que caves una tumba y avientes la computadora, la tablet y el celular para que tu hijo recupere sus habilidades sociales. Vivian Lan también nos explicó que esto no se trata de que le pintemos unos colmillos a la tecnología y la veamos como el lobo feroz de la historia.

La tecnología es parte de la vida diaria de nuestros hijos, nos guste o no, y no podemos quitárselas, pero sí podemos hacer ciertas cosas sencillas para que sus habilidades sociales mejoren DESDE CASA, porque nosotros también somos responsables de ello:

1. Cocina y hornea: Aunque suene al típico consejo para entretener a tus hijos, lo cierto es que es una actividad muy útil para que los niños desarrollen habilidades sociales como resolución de problemas matemáticos (por los pesos y medidas), la paciencia y comprendan la acción y reacción (por ejemplo, cómo se hace el pan, se infla la harina y termina siendo esa delicia). Son las actividades más simples las que, a veces, nos dejan grandes conocimientos para la vida.

2. Incentiva su curiosidad: Hay una cierta edad en la que los niños preguntan POR TODO: desde qué fue primero, la gallina o el huevo, hasta cómo se hacen los bebés. Y antes de que pongas tu cara de WHAT!?, debes entender que estas preguntas, por más incómodas que sean para ti, son la ventana perfecta para sembrar un granito hacia la investigación de un tema más a profundidad. Así no se quedarán solo con el conocimiento que tienen que memorizar en la escuela, sino que al preguntar podrás guiarlos a experimentar, investigar y llegar a sus propias conclusiones.

3. Practica el poner atención a otras personas: Esto suena muy básico, pero un estudio publicado en la revista Science Direct asegura que los adolescentes que pasan más tiempo frente a una pantalla son más propensos a ser egocéntricos y no atender las necesidades afectivas de las personas con las que interactúan, generando problemas sociales con los amigos y la familia. Así que una gran actividad es que, al final del día, los integrantes de la familia platiquen cómo les fue y todos están obligados a dejar guardado el celular y convivir. 

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