Antes de ser mamá pasas por muchas emociones que, entre las hormonas y el miedo racional, no sabes ni cómo manejar

Lo bueno es que no eres ni la primera ni la última y saber eso te ayuda a manejarlo mejor.

1. El bebé va a arruinar mi matrimonio: probablemente y por un tiempo… si tú lo dejas. De por sí un matrimonio necesita mucho trabajo y esfuerzo, cuando llega una tercera persona que necesita TODO tu tiempo y cuando tú pasas los primeros tres meses sola con el bebé, todo se pone peor. Pero si se esfuerzan en hacer cosas los dos solos (aunque sea ir al súper), en platicar de cosas de adultos, en la medida de lo posible hacer cosas que hacían antes, no se arruinará para siempre. Pero sí, en un principio se va a poner difícil.

2. No me voy a sentir conectada con el bebé: todo mundo te dice que en cuanto ves a tu hijo el mundo cambia y te abruma un amor que no creías posible. La realidad es que no siempre. Sí lo quieres y tu instinto te lleva a cuidarlo, pero como con cualquier persona, necesitan conocerse y entenderse. Eventualmente esa conexión crece y no te imaginas tu vida sin la criatura.

3. No lo voy a saber cuidar: nadie nace sabiendo, pero poco a poco y con la ayuda de mamás, amigas, suegras, pediatras y esa cosa mágica llamada internet, aprendes. No es tan difícil, si no, ya no existiría la raza humana.

4. Voy a dudar de todo y todos: sí, así es. Pero aquí el mejor consejo es hacer lo que crees que es mejor para tu familia. Sigue los consejos que te suenen bien y los que no, olvídalos. No pasa nada. Sigue tus instintos.

5. Voy a sufrir cuando tenga que regresar a trabajar o lo lleve a la guardería: ¡seguro! Aunque te mueras de ganas de trabajar y quieras platicar con adultos, los primeros días van a ser muy difíciles, pero seguro va a ser más difícil para ti que para el bebé, así que quítate ese peso de encima. Y concéntrate en que lo haces por él/ella.

6. Mi bebé no va tan bien como otros: es normal que compares a tu crío con su primito o con el hijo de la vecina, sobre todo si nacieron en fechas cercanas, pero no dejes que te afecte. Todos los bebés son diferentes, unos gatean y otros no, algunos se saltan una talla de ropa y a unos les salen antes los dientes, es más, unos duermen toda la noche desde chiquititos y otros hasta el año. Siempre y cuando tu pediatra te diga que todo va bien y que está sano, no te compares.

7. ¡Me va a salir carísimo!: sí vas a tener gastos que no te imaginabas, lo que no tienes que hacer es gastar en mil outfits porque literal se los ponen una vez, comprarle mil juguetes para cada etapa ni todos los gadgets que tu cuñada compró. Te va a salir tan caro como tú quieras, haz un presupuesto y apégate a él.

un texto por Andrea Villanueva

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