Descubre si los días en tu chamba están contados

Para cuando te preguntas “¿cómo no me di cuenta de que me iban a correr?”, ya es muy tarde. Hay varias señales de alerta que te advierten cuando “tu empresa” está por “prescindir de tus servicios”. Así que es momento de darte cuenta si todo está bien, si es hora de ponerte las pilas o si ya de plano mejor te vas buscando una nueva chamba. Aquí tienes siete señales, entre más te hagan click, más cerca está la llamada que dice: “Fonseca, pase a recursos humanos”:

1. Tus actividades diarias de pronto son atractivas para los demás:
Eras casi un mueble y a nadie le importabas, pero ahora todos quieren que les expliques cómo haces tu emocionante trabajo. Tú dejarás de existir, pero tus responsabilidades seguirán en manos de estos curiosos que realmente se están capacitando. Así que no te emociones, no te has vuelto irresistible, simplemente sustituible.

2. Te piden todo por escrito:
Hasta lo que podría decirse de palabra o por teléfono. Esto significa que buscan documentar procesos para dejar una huella de tus funciones, pero también lo hacen para tener evidencia en caso de que el despido termine en un pleito de derecho laboral. Un clásico es que te pidan la definición de tu puesto, funciones y responsabilidades.

3. Todo es un problema o todo es color de rosa:
Hay de dos, o tu jefe supervisa todo lo que haces y a todo le encuentra “peros” o bien, los conflictos naturales con tu jefe desaparecen de la noche a la mañana y al cometer errores importantes simplemente te dice: “no te preocupes, no pasa nada”. En el primer caso busca acumular pretextos para despedirte. En el segundo lo que realmente te está diciendo es “da igual, tú ya te vas”.

4. Rebasan tus límites y todo es personal:
Desean que explotes a través de un clima laboral viciado: sobrecargado de trabajo, horarios extendidos, enormes responsabilidades, presiones y hasta mobbing (o sea, bullying de oficina). El objetivo es orillarte a renunciar y así ahorrarse indemnizaciones.

5. Cambios de actitud en tu jefe:
Si tu jefe directo te evita, siempre que lo buscas está ocupado, cancela las citas de tus proyectos y en general se comporta más frío y reservado que de costumbre, es una señal de que ya tiene en mente despedirte, por lo que no querrá hablar contigo más de lo necesario.

6. Te conviertes en el apestado:
Te separan de proyectos importantes, no te invitan a participar en las juntas de planeación y hasta te aíslan de los chistes locales, reuniones sociales y demás prácticas Godínez. Vamos, no te invitan ni a cantarle Las mañanitas a Chelita de finanzas. La reducción de responsabilidades y una menor participación en la vida laboral siempre debe tomarse como un predespido.

7. Hay rumores o simplemente “lo sientes”:
Ya sabes que cuando el río suena, agua lleva. Pero también la tensión y las malas vibras se sienten. Si presientes tu despido seguramente no estás equivocado.

Los malos resultados en la empresa, las fusiones recortes masivos y despidos también pueden ser signos de que tu trabajo va a dejar de serlo muy pronto, pero en esos casos te queda el consuelo de que no dependen de ti.

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