Sí, qué asco, pero la cerilla de tus oídos es como la novia de un amigo: nunca debes meterte con ella

La cerilla no es mala:

  • Lubrica el canal auditivo
  • Protege el oído interno de bacterias e infecciones

La cerilla es producida por glándulas de la piel del canal auditivo, que solito se encarga de expulsarla para limpiarse. Está formada por aceites, queratinocitos (células muertas) y lisozima, una enzima antibacterial. El exceso de cerilla puede ser causado por un nivel alto de toxinas en el cuerpo.

Uno de los peores enemigos de la cerilla son los aparatos auditivos porque bloquean su flujo natural, pero estarse picando con cotonetes también puede tener consecuencias fatales. Si lo has hecho y sientes que te dañaste o crees que tienes demasiada cerilla debes:

1. Ir con el doctor para descartar que no tengas un daño. Si tienes sangre o pus ¡correeee! puede ser una infección o una ruptura interna.

2. Si tienes un gran tapón, no infeccioso, y no quieres hacerte una limpieza profesional porque te da codo (error, con la salud no debes escatimar), puedes seguir estos sencillos pasos recomendados por The American Academy of Otolaryngology, cada 12 semanas:

  • Masajeo pa’ que afloje. Tienes que sobar la parte trasera de la oreja y luego jalarla (con cariño) en varias direcciones mientras abre y cierras la boca varias veces.
  • Gotitas de agua tibia. Nada de chorros a presión porque puedes lastimarte el tímpano. Compra una jeringa especial para oídos, llénala, limpia y seca muy bien.

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