¿La vejez es una cuestión de edad? ¿Hay edad para ser viejos?

¿Alguna vez te has preocupado pensando que el mejor momento de tu vida ya pasó? Y peor aún, ¿ni siquiera te diste cuenta?

Hay quienes afirman que la vida comienza a los 40 años, o que los 60 son los nuevos 50. ¿Pero es eso verdad? ¿A qué edad podemos sacar más provecho de la vida?

¿Qué es el envejecimiento?

El envejecimiento humano es un proceso gradual y adaptativo, caracterizado por una disminución relativa de la respuesta homeostática [equilibrio que le permite al organismo mantener un funcionamiento adecuado]

Hay estudios que demuestran que las personas comienzan a sentirse viejas a los 60 años y una encuesta realizada por el Pew Center el cual descubrió que casi 3,000 encuestados afirmaron que la vejez comenzaba en promedio a los 68.

¿Cómo le hago para no sentirme que mi vida terminando?

  • Diversifica tus amistades
  • Prepárate:

Muchos de los problemas que enfrentan los adultos a medida que envejecen no están relacionados con el aspecto normal de envejecer. La calidad de la última parte de tu vida está bajo tu control. Tus decisiones respecto a estilo de vida y actitud pueden influir sobre los efectos de la llamada vejez secundaria.

Hacer ejercicio, así como dormir y comer bien, contribuirá a tu salud física, lo cual se reflejará en tu salud mental y cognitiva

  • Mira el lado positivo
  • Rechaza las actitudes que discriminan a los viejos

¿Cómo vives la vejez de tus padres, abuelos?

Los hijos jugamos un papel importante en como viven la vejez nuestros padres , soltando el pasado tenemos que ayudar a construir una vejez con paz y paciencia.

Cuidar a nuestros padres cuando envejecen, cuando se ponen necios, cuando están enfermos, cuando se quedan solos, es un reto para el cual no estamos preparados, pues el aumento de vida no necesariamente va acompañado de calidad. Esto tampoco significa que el reto no pueda llevarse con la mayor dignidad posible, pero, para que eso pase, hay que agarrar el toro por los cuernos.

¿Por qué duele envejecer?

Duele sentir que todos sus atributos se desvanecen y sus defectos o debilidades se incrementan. Duele porque no estás listo siquiera para considerar el que ya no eres esa versión que eras.

 2. ¿Por qué desespera ?

Si bien es cierto que algunos de sus rasgos característicos pueden estar intactos como su claridad mental, su habilidad para hacer cuentas o su memoria a largo plazo, otras habilidades como la agilidad física o mental, la toma de decisiones o su capacidad de interesarse en tus cosas puede estarse viendo mermada.

3. ¿Por qué cuesta trabajo?

Algunos ahora necesitan más apapacho y atención y muchos no saben como darlo porque sus mismos padres no les enseñaron cómo. Tal vez no fueron afectivos, consideraban cursis algunos detalles o fechas y ahora se ofenden si no los invitas a comer el día de las madres y resulta que les gustan los peluches.

¿Cómo puedo saber si mi familiar sufre un estado depresivo o de ansiedad?

El problema comienza cuando nuestros mayores no envejecen de manera adaptada, y , además de verse obligados a adaptarse , empiezan a tener síntomas de alteraciones psicológicas

  • Pérdida de interés en actividades que antes le gustaban.
  • Sentimiento de estar insatisfecho/a con la vida que tiene.
  • Pérdida de energía.
  • Preocupación sobre problemas de salud.
  • Dificultad para concentrarse y tomar decisiones.
  • Cambios en el patrón de alimentación.
  • Alteraciones en el sueño y en los periodos de descanso.

¿Qué hago si mi familiar tiene estos síntomas?

Si sospechas que tu familiar mayor puede tener alguna alteración psicológica, lo mejor es que acudas a su médico con él y te dejes asesorar; una depresión no es un cuadro de abatimiento pasajero, es algo más serio que no remitirá por sí mismo.

En el caso de la ansiedad, se trata de un miedo injustificado y exacerbado, que provoca que nuestro sistema de alerta se dispare. Conviene igualmente contar con el consejo de un profesional de la salud.

¿Cómo se tratan estas patologías?

El tratamiento de estas patologías dependerá del criterio médico, y pueden variar desde farmacología, psicoterapia, etc. Nunca intentes solucionarlo con automedicación, sino que siempre recurras al médico quien mejor os podrá recomendar en ese sentido.

¿Y yo qué puedo hacer para ayudarle?

Quererle, respetarle y escucharle mucho, eso siempre ayuda.

Tómate tu tiempo para estar con él/ella.

Intenta entenderle, empatiza, hazle sentirse arropado/a.

¿Cómo disfrutar de la sexualidad a partir de los 60 años?

El sexo en personas adultas a partir de los 60 años a veces resulta un tema tabú o incluso goza de cierta invisibilidad al asumir que las relaciones sexuales disminuyen con la edad. En cambio, los expertos sostienen que es posible disfrutar de una sexualidad a partir de los 60 adaptando siempre las relaciones sexuales a la situación de cada persona. “Es importante no renunciar a esta dimensión de la vida pensando que es algo sólo para jóvenes, o que es algo que ya no toca a ciertas edades. Somos seres sexuales, y es un aspecto de la vida que permanece hasta el final.

Como envejecer saludables

  1. Aliméntate bien. Una dieta variada y equilibrada es fundamental. Las frutas y las verduras son nuestros mejores aliados. Por el contrario los alimentos grasos y el azúcar, deben tomarse con moderación.
  2. Cuida de tu cuerpo. Hacerse chequeos médicos periódicos es importante para un mantenimiento óptimo de la salud, como también para poder detectar a tiempo posibles irregularidades.
  3. Cuida de tu mente. Sé activo mentalmente, evita en la mayor medida posible situaciones de estrés, o en todo caso aprende a controlarlas. Ten una actitud positiva y optimista frente a la vida.
  4. Evita riesgos. El tabaco y el consumo abusivo de alcohol claramente no juegan a tu favor, reduce su consumo o elimínalo completamente.
  5. Sigue aprendiendo. No pierdas nunca la curiosidad. Lee libros o revistas, participar en debates o incluso puedes aprender a utilizar internet o iniciarte en las redes sociales.
  6. Ejercicio físico Realizar actividad física de forma moderada y de manera constante favorecerá nuestra movilidad a largo plazo. Los paseos diarios son una de las mejores actividades, siempre respetando la capacidad de cada uno.
  7. Cuidar la casa y adaptarla De la misma manera que realizamos cambios en casa con la llegada de un bebé, con la llegada de la vejez también podemos realizar pequeños cambios en casa. Cambiar la bañera por un plato de ducha o adaptar las alturas de electrodomésticos como la lavadora puede prevenir lesiones musculares por malas posturas.
  8. Relacionarse. Salir de casa, relacionarse, informarse, conocer cosas y personas nuevas ampliará nuestro círculo social. Visitar museos, ir al teatro o salir a cenar te ayudará a tener una actitud positiva y a tener aspiraciones.
  9. Aceptar y disfrutar del puesto que se ocupa en la familia. Si tus hijos ya son mayores o estás jubilado, aprovéchalo. Ya no tienes que estar pendiente de todo, disfruta de este merecido descanso y aprovecha para hacer esa cosa que siempre has querido hacer.
  10. Aceptar el envejecimiento y disfrutarlo. Sé realista, ya no tienes 20 años, pero esto no significa que no puedas disfrutar. La vejez es un escalón más en la vida donde la experiencia y la sabiduría afloran, acepta este nuevo rol e intenta sacarle el máximo partido.

Activemos nuestro cerebro, ya que es uno de los órganos que más paga las consecuencias. Gradualmente se modifica sin importar la cultura, la geografía o la raza. Pasan los años y también solemos reír menos y preocuparnos más. Eso contribuye a la reducción del tamaño del cerebro y, por lo tanto, también de su inteligencia.

Otras razones que lo achican…

  • Inactividad
  • Mala alimentación
  • Insomnio
  • Histeria
  • Vicios
  • Redes sociales

Hacer ejercicio, caminar, bailar y pensar rápido hace que recibas mas oxígeno. Agiliza todos los músculos, regula la presión arterial y ayuda a que el sistema inmunológico esté al tiro. Leer, armar un rompecabezas, hacer ejercicios de lógica, abrazar a los que queremos, manifestar los sentimientos, hacer actividades creativas, ver fotografías, dormir suficiente y profundo, tomar dos tazas de café al día o pertenecer a un grupo son cosas que ayudan a que el cerebro llegue más sano a la vejez.

¿Cuándo hay que ayudarlos?

  1. ¿Están comiendo bien?
    Si están más flacos o están perdiendo el apetito, pon atención de que esto no sea porque ya no son capaces de comprarse sus alimentos o cocinarse su propia comida.
  2. ¿Están limpios?
    Si están oliendo raro y sus uñas y dientes no se ven limpios, si su casa ya no está tan reluciente como la recuerdas, quizá llegó la hora de ayudarlos a tener una mejor higiene.
  3. ¿Fallas graves de memoria?
    ¿Dejan la estufa prendida a cada rato?, ¿están perdiendo su dinero?, ¿se les olvida pagar las cuentas? Tal vez necesitan ayuda para resolver sus asuntos cotidianos, o es un foco rojo de que deben ser tratados por un especialista.
  4. ¿Su casa es segura?
    ¿Se dieron algún golpe fuerte?, ¿tienen que bajar y subir escaleras riesgosas?, ¿todavía pueden manejar su coche? Puede ser momento de llevarlos y traerlos a sus mandados, adaptar sus casas a las nuevas necesidades o incluso mudarse.

Un mensaje para ti

Nuestros padres: estoy seguro que ambos con una personalidad tan especial, unos mas inteligentes que otros, consejeros, protectores, sobresalientes en todo lo que hicieron en su vida, pero sobre todo, independientes. Los dos, a su estilo y cada uno por su lado… son clave para que estés en el lugar que estas hoy.

Las mamás son son esa mujer de un carácter voluble, algunas gritona, pero siempre amorosas, otras una mujeres rápidas, grandes creativas, me atrevo a decir que las mejores operadoras que conozco (no de telefonista, sino de operar la vida).

Nuestros padres: un hombre siempre fuerte, extremo, algunos muy serios, deportistas, de personalidad dura, algunos crecieron cerca de el, otros no , pero se que en tu corazón sabes el amor que hay en recordar ese abrazo, ese beso… en esa mirada…..

Hoy mientras llegaba a radio pensaba en el momento en que todas esas características de nuestros padres se vayan desvaneciendo, y aunque algunas seguirán brillando, otras dejaran de ser eso que los hace distinguirse de los otros.

Llegara el momento en que ya no tengan la misma energía…. ya no tan radicales y exigentes como antes. Y entonces, es necesario más apapacho, atención, contención y cuidados. Pero ahí están y siguen siendo tu papás, y el amor y el cariño ahí sigue, pero ya no son los mismos y eso nos confrontará con nuestra vejez y nuestro propio cambio.

Nunca han pensado ¿Por qué es tan duro verlos cambiar, crecer y envejecer? ¿Por qué hay un lado que nos llena de ternura, compasión, y otro que nos provoca hasta enojo… y a veces, hasta ganas de no estar y escucharlos que les duele algo?

Y es que si lo pensamos bien, nadie nos prepara para esto… Duele y da miedo, porque creo que en la parte más profunda de nuestro ser, de nuestro niñito interior, quisiéramos que regresaran, quisiéramos volver a ver lo familiar, lo que conocimos, lo que nos marcó, lo que siempre era o es y que hoy existe de forma diferente. Y entonces te cae el veinte de que probablemente ellos ya te necesitan más a ti que tú a ellos. 

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