Para los que se sienten atrapados en una relación y no saben qué es lo que los detiene, aquí les decimos qué onda con esto y cuándo salir corriendo.

De una persona que nos ama uno espera muchas cosas, menos que nos cause un dolor o un daño de cualquier forma. Cuando esto sucede, ocurre una gran confusión, tristeza y a veces enojo reprimido, mismo que puede generar culpa por tener sentimientos negativos hacia alguien que decimos amar. Caer en esta trampa puede ser no solo doloroso, sino complicado encontrar la manera de salir de ahí.

¿Por qué una persona trataría mal a quien dice amar?

Lo primero que salta a la mente es que esa persona realmente no quiere a la otra persona, de otro modo no la trataría mal.
Aunque esto puede ser así en algunas ocasiones, no es la única conclusión posible o incluso más probable.

Una persona podría quererte mucho y tratarte mal de acuerdo a:
– Temas sin resolver de su infancia.
– Algún problema de ansiedad.
– Vivencias y problemas en relaciones pasadas no resueltos.
– Algo que espera de ti y no ha clarificado.
– Algo relacionado con personalidad o valores, etc.

Se puede perder mucho tiempo tratando de descifrar si el amor que dice tener esa persona hacia ti es verdadero, entonces la cuestión central no es si esa persona te ama de verdad o cuánto la amas tú, sino si esa relación o forma de amar del otro te hace bien a ti como persona.

¿Por qué una persona se queda dónde la maltratan?
Hay dos elementos en conflicto dentro de ti.
Un razonamiento que te dice que esa persona debería o no debería ser de alguna manera por el tipo de rol o relación que guardan contigo.

Por ejemplo:
Mi mamá no debería decirme que no sirvo para nada, porque una mamá está para apoyar a sus hijos.
Mi pareja debería interesarse más por mis cosas si de verdad me amara como dice.
El otro elemento, el cariño que le tienes a esa persona por el vínculo que tienes con ella.

Entonces lo soportas porque razonas en torno a lo que se supone que es y cómo debería de comportarse, en lugar de a como se comporta en realidad y lo que eso te hace sentir.

¿Cuál es el impacto que tiene una situación así?
Te frustra.
Haces muchos esfuerzos por que esa persona deje de lastimarte o por llevar la relación como la imaginaste, pero en realidad tienes muy pocos resultados favorables.
Genera resentimiento.
Con la otra persona por maltratar y contigo por aguantar.
Es como cuando te planteas que a lo mejor esa persona ni te quiere tanto (como se supone que debería de quererte), pero parece que tú te quieres menos por estar ahí sin hacer nada.
Te paraliza.
Aunque pocas veces o casi nunca has visto salir nada cariñoso o amistoso de esa persona, aún te aferras a tu fantasía.

¿Entonces la solución es acabar con esa relación y ya?
Pues no es tan sencillo, porque aún hay sentimientos amorosos hacia el otro o porque nadie se quiere quedar sin una mamá o un amigo a pesar de las circunstancias.
También, como ya lo habíamos dicho, te puedes quedar atascado en la culpa tóxica de ser tú el que ponga un alto a la persona que dice que te ama.

La idea es que, más allá del rol o relación, es importante hacer conciencia, cómo se comporta esa persona contigo y de ahí partir para decidir.
Tendrás algunos caminos posibles.
Quedarte y amar a la persona como es, no como se supone o esperas que sea
Y vé si así puedes seguirla amando y si esa relación te hace bien como persona.

¿Cómo saber si te hace bien?
Te permite ser tú.
Te permite crecer.
Te hace valorar esa relación desde el amor y no desde la ansiedad de perderla o la culpa de tener sentimientos negativos por lo que te ha hecho.

Aquí es clave que comprendas que una persona que te ama, ya sea un padre, un hijo, una pareja o un amigo, también te puede lastimar.
Quedarte, pero establecer nuevos límites dentro de esa relación.

En este caso es importante hacerle saber qué de sus acciones o actitudes te lastiman y pedirle nuevas formas de interacción. Es decir, establecer nuevos límites dentro de la relación.
Repensar tu permanencia dentro de esa relación.

¿Qué hacer entonces?
Lo primero es siempre ponerte a salvo de la conducta que lastima.
Después hacerle saber a la persona que te ha lastimado cómo te sientes, si es que es de tu interés mantener la relación.
Finalmente, si la persona cobra conciencia, o si la persona ya no está en tu vida por cualquier razón, considerar perdonar es una buena vía para liberarte de viejas deudas que no te permiten encontrar una genuina paz interior.
Al final las cosas no son como tú esperas, pero al final así son.

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