Todas las vidas tienen etapas, momentos, circunstancias buenas, malas, y muchas veces no sabeos ni cuando ni como pero si algo es seguro, es que siempre enfrentaremos un final. Esa vulnerabilidad nos define como humanos, y a lo largo nos enfrentamos a muchas etapas, que marcan, duelen, otras no se ven físicamente pero son pesadas emocionalmente y al fin de cuentas, la muerte, un truene, un despido, un cambio físico forma parte de la vida y hay procesos de duelo que es necesario contar con un acompañamiento.

El problema no radica en que las cosas se terminan. Sabemos, o deberíamos saber, que nada es para siempre y tarde o temprano todo caduca. Desde lo más útil del mundo hasta lo menos importante, y es clave ante todo, aceptar que solos no podemos con algunas cargas.

Y ahí empezamos con los procesos de duelo: que básicamente el duelo es un proceso de adaptación emocional.

La expresión del duelo es la manera en que una persona reacciona a las pérdida, una ausencia, una muerte o un abandono.

En el día a día todos tenemos pérdidas más o menos intensas.
Ejemplos: el cuerpo y sus capacidades cambian, la pareja se agota, los hijos se marchan, tenemos mudanzas, cambios, truenes, no somos los mismos cada día, y cuesta aceptar.

Hay épocas en que todos son troncos caídos, y otras en que vemos a los árboles en un bosque frondoso. Pero, para poder ver el bosque, necesitamos levantar la mirada, respirar profundo, e ir hacia adelante.

El acompañamiento

Es importante no vivir un proceso final, una enfermedad etc. en solitario, ya que el acompañamiento es una actitud que busca co-construir una relación genuina y de respeto con la familia o pacientes que viven experiencias de duelo y pérdidas que pueden ser por una multiplicidad de situaciones, todas diferentes, todas únicas. pero se pueden vivir igual.

Lo que NO conviene hacer para acompañar

Si bien acercarte y mantenerte a su lado es la herramienta indicada, es necesario cuidar la forma de hacerlo.

  • Resolver su problema. Este mecanismo anula al otro y denota poca confianza tuya en los recursos que tiene la persona. Una cosa es ayudar, orientar, estimular y potenciar, y otra muy distinta es hacerte cargo de su vida salvo que esté enfermo en un estado que no le permita pensar ni desempeñarse o en una edad atravesada por complicaciones físicas. 
  • Motivar porque sí. 

Lo que  puedes hacer

  1. Hazle saber lo importante que es para ti. Ya sea que se vean todos los días o de vez en cuando, la incondicionalidad es uno de los recursos más valiosos, ya que el otro, metido en su crisis, deja de ver la red de apoyo con que cuenta. 
  2. No minimices lo que le pasa. 
  3. Proyecta refuerzos positivos. No se trata de enviarle memes y textos de motivación por Whatsapp, sino de palabras de aliento, abrazos fraternos, mirada directa a los ojos y escucha abierta y receptiva. Un amigo/familia/pareja que pasa un mal momento quiere sentirse escuchado y no juzgado. 
  4. Respeta su silencio, ostracismo y distancia. Ponte a disposición, expresa claramente: “Sabes que puedes contar conmigo cuando sea de todas las formas en que sea capaz de ayudarte”, y déjalo estar. El proceso interno necesita del ensimismamiento, silencio y cierta distancia con las demás personas.

Una actitud positiva en un acompañamiento tiene un papel importante ya que las emociones y el proceso bioquímico en nuestro cerebro lleva una tarea muy sabia en nuestras emociones.

Una emoción dura solo segundos y en el torrente sanguíneo apenas 90 seg. Pero si sostienes esta emoción por un tiempo prolongado se convierte en un estado de ánimo que puede perdurar por meses .

EVITA COMENTARIOS QUE INVALIDEN O JUZGUEN 

Precisamente por no saber qué decir o cómo brindar apoyo, solemos lanzar expresiones que más que aportar, terminan avivando sentimientos de frustración, resentimiento o culpa… 

Cuántas veces hemos dicho frases como “cálmate, no es para tanto” “ya es hora de superarlo” “si no pones de tu parte, no lo lograrás”… ¿Realmente estos comentarios hacen bien? Y si la respuesta es “no”, ¿por qué los decimos? 

“Porque nuestro ego toma posesión del momento. Ese ego que no sabe acompañar sin tratar de “salvar” para sentirse mejor y útil. Ese ego que le cuesta reconocer que en este momento las cosas simplemente no están bien y que es suficiente con abrir espacio para sentir”. 

PREGUNTA: ¿QUÉ NECESITAS? 

En el proceso de acompañamiento a una persona que está pasando una situación difícil, lo más importante es validar lo que siente

“Usualmente, en nuestro afán de que esté mejor la persona, invalidamos sus emociones. Por ejemplo, si alguien está muy triste le decimos: “ay, no te sientas triste por eso. No llores por eso, no vale la pena”. Y en realidad, es la persona la que está sintiendo el dolor”. 

Nuestra experta insiste en que el acompañamiento no significa quitar el dolor, sino estar para quien lo necesita. De tal suerte que, la pregunta más importante que puedes hacerle a una persona es: ¿qué necesitas? 

Quien está viviendo un tiempo difícil te puede decir: un abrazo, que estés ahí en silencio o simplemente que no estés. Por lo tanto, de esta manera también se valida y respeta el duelo, dolor, tristeza o rabia de las demás personas. 

Como buscar un bienestar juntos

El panorama puede parecer sombríopero tenemos ya suficiente conocimiento científico para entender que estas problemáticas son solubles: el bienestar es una habilidad que se puede desarrollar. Nuestro cerebro cambia toda la vida en respuesta a las experiencias, pensamientos y emociones que vamos teniendo.

La gran noticia es que no somos totalmente dependientes de lo que nos sucede: podemos inferir en cómo nos relacionamos con el mundo, podemos tomar un papel más activo en cómo queremos que funcione nuestro cerebro.

Hay 4 pilares que es importante observarlos y juntos trabajar en un acompañamiento efectivo. Imaginando que estamos cerca de alguien que perdió algo que quería y tenia mucha conexión Existen los ABCD, que corresponden a cuatro pilares de una mente sana, cuatro pilares del bienestar. Son cualidades mentales maleables, esto es, que se pueden modificar, mejorar.

A: Primero la A de atención. Cuando la mente está agitada y distraída, es difícil hacer cualquier cosa. Pero podemos aprender a estar presentes, observar mas allá del «problema» y con eso recuperar nuestra vida y el espacio para decidir cómo actuar.

La B es de Bondad y se refiere a generar relaciones más sanas y armoniosas, basadas en la empatía, el aprecio, la gratitud, la generosidad y la compasión. En vez de sentirnos aislados, en un mundo hostil y carente, es importante centrarnos en nosotros mismos, en la familia si es que todos están en un mismo canal, y es hora de aceptar lo que se fue, lo que nos dejó, aceptar que ya no será igual, pero podemos construir algo diferente que puede ser también generoso y armonioso.

La C de Claridad. Identificar los pensamientos que nos generan problemas y distorsionan lo que pensamos de nosotros mismos y del mundo y aprender a ver las cosas en su justa medida. En vez de tener un diálogo interior destructivo, poco claro y exagerado que nos llena de preocupaciones, emociones y conductas conflictivas, podemos generar una relación sana con nuestra mente y una relación realista con el mundo como es, no como interpretamos que es.

Finalmente, viene la D: Dirección podemos generar un profundo sentido de Dirección, encontrar e interiorizar un propósito que le dé significado a la vida. A la vida de hoy, lo que somos hoy, no lo que fuimos, no lo que se fue, no lo que nos duele…. ¿Puedes imaginar tener una brújula interna que te guíe hacia la meta que has elegido? algo así es interiorizar un propósito que le dé significado a tu vida, es saber que lo que haces lo aceptas, lo disfrutas no genera conflicto, y te sientes libre.

¿Todos tenemos que ser / saber acompañar?

No es algo obligatorio el tener siempre la palabra o un estimulo que logre ser reconfortante para alguien que pasa por un momento difícil, pero si me atrevo a decir que es básico desarrollar actitudes por el simple hecho de ser una suma en el lugar en el que sea que estemos.

  • Desarrollar nuestra empatía
  • Brindar una escucha activa
  • Entender que los cambios emocionales estarán a la orden del día y que hoy es otra persona y mañana puedo ser yo.

Pedir acompañamiento NO te hace débil

La apertura para hablar abiertamente de cómo se siente cada integrante del núcleo familiar o círculo cercano. Es importante saber que mostrar tu vulnerabilidad ante una situación delicada, no te hace más débil , sino que te fortalece y refuerza la comunicación.

Sincerarte con tus emociones, validarte a ti misma, es una forma de acompañarte en tus proceso y es un avance ante un cambio de solución.

y después probar diferentes técnicas de respiración a través de la meditación, escritura terapéutica etc etc

Consejos básicos para saber dar apoyo

1. Elige el contexto adecuado: Escoger un momento y un lugar correctos es una condición necesaria para saber dar apoyo emocional.

2. Deja que la otra persona dé la información que quiera

3. Ejerce la escucha activa

4. Valida sus emociones: Muestra claramente que sabes que lo que siente tiene sentido.

5. Mantente en contacto

En conclusión, los pequeños gestos pueden ser una gran fuente de consuelo para una persona que está pasando por un momento adverso.

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