Si crees que puedes vivir sin amor durante toda la vida, te voy a demostrar que te equivocas…

Hay personas románticas que siempre creerán en el amor, serán sus defensores no importa la situación, mientras que otros son un poco más escépticos con este concepto… Lo que no se puede negar es que para las personas el amor es una necesidad humana básica. El amor y la pertenencia son parte de la jerarquía de necesidades de la pirámide de Maslow. Esta pirámide fue creada con base en la visión de Abraham Maslow de lo que los humanos necesitan para crecer y alcanzar la “autorrealización”. Una vez que se satisfacen las necesidades fisiológicas y el sentimiento de seguridad y protección, una persona necesita sentir amor y pertenencia.

El amor proviene más de un impulso físico que emocional. La necesidad de amar en sentido romántico proviene del instinto animal que necesitamos para procrear y mantener viva a nuestra raza. También tenemos un instinto natural para amar y cuidar a nuestros hijos al igual que la mayoría de los otros mamíferos que crían a sus hijos hasta que estén listos y puedan aventurarse por su cuenta.

Los seres humanos creamos el amor a partir de fuertes lazos personales. El amor nos da la seguridad de que no estamos solos en el mundo, y es lo que impulsa a las personas a hacer determinadas cosas en la vida. Una de las motivaciones y deseo más grandes de las personas es encontrar personas que nos amen, puede ser una pareja, un grupo de amigos, o incluso mascotas. Pero en esta búsqueda encontramos otra necesidad, una necesidad paralela, la necesidad de amar de vuelta. Este deseo se vuelve tan fuerte como el primero. El deseo de amar y cuidar a los demás está profundamente arraigado a las personas, ya que cuando se logra, mejora los niveles de felicidad. Expresar amor o compasión por los demás beneficia no solo al receptor del afecto, sino también a la persona que lo entrega.

Investigadores han encontrado que cuando no hay relaciones positivas y sanas, se desencadenan desventajas físicas y mentales, como depresión, diabetes, hasta sueño fragmentado. Cuando una persona no tiene relaciones amorosas en su vida, el cerebro envía señales para que ayude a su necesidad social, para que la persona haga algo respecto y pueda sobrevivir esta etapa de sequía amorosa.

Actualmente los medios nos comunican una idea de felicidad derivada de ser el receptor de la atención, el amor y el respeto de los demás, en lugar de ser quien lo da. A pesar de la búsqueda incansable de muchos por encontrar el amor, el secreto, bien o mal guardado, es que para poder encontrarlo debes de dar amor primero.

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