¿Qué sería de Cristiano sin Messi? ¿o de Jim sin Dwight? No se trata de tener un enemigo mortal, sino de tener a alguien que nos inspire a ser mejores

La rivalidad, la competencia, esa necesidad que muchos tenemos de ganar… Mucho nos han dicho que no es importante ganar sino competir, que hay lugar para todos, que no es necesario andarnos comparando. Pero, ¿qué crees? Resulta que sí, que justamente andarnos comparando es algo que nos puede llevar a ser mucho mejores.

La cuestión es que no se trata de peleas en lodo con tu hermano o tu compañera de cubículo, sino de una competencia (casi) imaginaria con alguien que quizá ni siquiera se acuerda de que existes. Piénsalo, tal vez tuviste una némesis de la primaria, ese que llegó tarde y te quitó tu primer lugar de tres años en spelling o esa otra gerente que siempre trae la bolsa que quisieras tener.

Y si te fijas, no es tu peor enemigo, no es la amante de tu esposo o tu despreciable jefe controlador, tampoco es el supervisor que te bullea. Es más bien alguien que está en la misma jerarquía laboral o que tiene hijos de tu misma edad, alguien que te causa cierta envidia pero realmente no sabe que el envidias una u otra cosa.

Por ejemplo, en 2014 se hizo un estudio en el que corredores de larga distancia corrían cinco segundos más rápido por kilómetro cuando uno de sus rivales favoritos corría la misma carrera. Y es que, al estar a tu nivel, te motiva a trabajar más duro para poder acercarte a eso que le envidias.

SE DA EN TODOS LADOS
¡Sobre todo en las oficinas! En una encuesta realizada a más de siete mil godínez en Reino Unido, 62% de los encuestados aseguran tener un enemigo oficinista, aunque variaba el grado de desprecio. Incluyendo que casi 300 personas aseguran odiar a alguien porque ¡se corta las uñas en la oficina! Pero volviendo al tema, aunque pareciera que es un poco infantil el tener un némesis, ¿no te parecen más sospechosas esas personas que aaaman a todo el mundo?

Es normal que a medida que escalas en tu carrera profesional y tu reputación crece, también crecen las envidias y tu conducta está más a la vista de todos. Por eso no te espantes si resulta que TÚ eres el némesis de alguien. Al contrario, velo como que eres su inspiración y la zanahoria que está persiguiendo. Recuerda que realmente es difícil medirte en un vacío, así que no te asustes si sientes cierta competencia y un poco de odio en contra de esa otra contadora que puede (o no) estar buscando el puesto que tú quieres.

Tener un oponente que te pique no es nada nuevo, lo que sí es más reciente es esta idea de que alguien que ni conoces o que solo sigues en Twitter es una condición absolutamente modera. Si tu objeto de desprecio postea todos los días cuánto cargó en el gym, el regalo que le dio su pareja o sus outfits nuevos, es más fácil sentirse picado. Y si parece que toooodo le sale bien, pues más vas a querer que ALGO le salga medio mal por una vez.

NO ES PARA TODOS
La realidad es que si tienes problemas de autoestima, puede que no sea buena idea tener una fijación con alguien a quien parece que todo le sale bien. No se trata de sentirte un fracaso en comparación con la otra persona, ni mucho menos de usarla como muleta o como pretexto para no hacer las cosas. Entonces, si es una inspiración, una forma de impulsarte a alcanzar lo que ves, vas… Pero si no, mejor bórrala de tus redes y encuentra otra manera de motivarte. 

Rivalidad bien hecha
Para que tu némesis tenga el efecto adecuado, tiene que cumplir con varios puntos:
-Ser alguien un poco más exitoso que tú, ya que competir con alguien que corre más lento que tú, SIEMPRE, no surtirá el mismo efecto, el chiste es que te pique para que tú mejores.
-Mantener tu rivalidad en privado, andar tuiteando día y noche de esta persona podría llevarte a situaciones muy incómodas.
-Tener más de uno si es necesario, uno un tu grupo de corredores, uno en la oficina, una mamá del kínder de tu hijo, todo lo que necesites para inspirarte a ser mejor.
-Existir en tu mundo… No puede ser Cuauhtémoc blanco que te ganó ser gobernador de Morelos, pero sí esa mujer que va a tu gym exactamente a la misma hora y te gana la caminadora de la orilla y tú no sabes ni cómo se llama.

*Teniendo todo esto, recuerda que la competencia debe ser positiva, inspiradora y hasta cómica. Pero si estás ya tooodo el día en redes viendo qué hace tu rival, te llenas de odio cada vez que lo ves y en lugar de ganas de ganarle, lo quieres destrozar, mejor ve a terapia.

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