A ver, desde procrastinar por flojera o falta de tiempo hasta simplemente no tener el mínimo interés para hacer las cosas. Ojo, pueden tener una bomba a punto de explotarles por desidiosos.

Todos nos evadimos, ¿Cómo?

Ante nuestras heridas y temores creamos defensas que temporalmente logran suavizar el impacto doloroso y mantener nuestra integridad psíquica, ya que su propósito es protegernos contra mayores daños poniendo distancia y tiempo al impacto de lo que nos puede doler emocionalmente.

El pensamiento es una forma más indirecta de experimentar la realidad; los sentimientos nos avisan si algo nos enoja, nos duele, nos asusta. Cuando el razonamiento explica la herida, la justifica, la racionaliza y podemos no conectar con lo que vivimos y solo explicarlo sin atenderlo.

Una persona muy defensiva, aunque lo haga con elegancia, gracia y elocuencia, está lejos de comprenderse a sí misma. La evasión no solo nos protege de los embates del mundo exterior, sino de una parte de nosotros mismos que consideramos indeseable y por tanto amenazante para nuestro equilibrio.

Aunque distorsionemos nuestra percepción de la realidad, no lograremos borrarla, con pretender cambiarla o no querer verla, no logramos actuar sobre ella, solo hacemos que reaparezca regularmente en forma de conflictos “constantes”.

¿Qué es la evasión?
Buscar explicaciones, brincarnos actividades, obligaciones, relaciones o una realidad. Es como un “ping- pong” con la realidad: cada vez que te envía una información, la distorsionas y la guardas en el cajón. Esto consume mucha energía.
¿Qué evitamos para evadirnos? ¡SENTIR!
La pérdida de alguien que nos ama o bien la pérdida de su amor o de nuestra sensación de ser amados.
La pérdida del propio control y con ello sentir que las cosas están fuera de nuestro rango de acción.
La pérdida de la autoestima, es decir de nuestro sentido de valor personal y auto competencia.

“Querer tapar el sol con un dedo”…Razones más comunes para evadir y sus antídotos
Poca autocrítica: Busca trabajar con la capacidad de consciencia.
No creer que tienes la fuerza para afrontar algo: Se necesita hacer yoga emocional para adquirir cierta fuerza emocional interna.
Esperar la situación “perfecta” para intervenir: Nunca existe la situación perfecta pero hay muchos momentos oportunos, busca tolerar el error y manejar el riesgo.
Miedo al conflicto: Aprende estrategias de negociación de conflictos.
No querer incomodarte o salir de tu zona de confort: El confort adormece la conciencia.
Aferramiento a los deseos y no a la realidad: Valorar qué deseos fantasiosos se han cumplido y pedir retroalimentación a quién te conozca y te quiera bien.
Falta de voluntad: Incapacidad de posponer la gratificación y posponer la gratificación.
Priorizar el placer sobre los propios valores, o desconocer los propios valores
Carencia de experiencia de merecimiento.
Saber que sí estás en desventaja y vas a perder: Generar balance con apoyos externos.
Inconsciente activo: Psicoterapia

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